Por mucho que se celebre hoy la victoria de Barack Obama, mañana nos daremos cuenta de que no es Jesucristo, ni tampoco Kennedy y que por mucho que haga soñar con ello, el mundo no es un lugar fácil de cambiar.
Por ejemplo, ¿con qué palabras piensa convencer a los ayatolas iraníes para que abandonen sus ambiciones nucleares? Hasta ahora con las sanciones eso ha sido imposible. ¿Qué piensa decir de convincente a los aliados europeos para que aumentemos nuestras tropas en Afganistán? Sobre todo cuando la tónica general es todo lo contrario, salir corriendo de allí como de Irak. ¿Cuál es el discurso que tiene preparado para evitar que Pakistán explote? ¿Con qué piensa convencer a Chávez? ¿o a los islamista de Sudán? ¿Qué va a contar a los pobres de África? ¿Cómo cree que puede proteger a los trabajadores americanos de la globalización?
El mundo -y muy particularmente Europa- ha recibido a Obama como un nuevo mesías, cual promesa de un futuro mejor. Pero ni lo es ni lo puede ser. Además, no deja de ser paradójico que quienes así le ven sean los mismos que dan por muertos a los Estados Unidos como gran potencia. El XXI no será el siglo de América, se dice, aunque nadie sepa apuntar de quién va a ser si no. SI América es débil, su presidente, sea el que sea, lo será también a la hora de lidiar con los problemas del mundo. Es más, cuando América es débil, se cree débil, o se la ve débil, los problemas aumentan para todos.
Sólo los ingenieros y los abogados creen que hay solución para todos los problemas, con un poco de tiempo y dinero. Pero hay problemas que no tienen solución. Obama, que no es tonto, lo sabe. Nuestros obamitas deberían aprender de él. De momento, el gran cambio ha consistido en el apoyo de Obama al plan de rescate de la Casa Blanca de Bush y su esperado liderazgo para salvarnos de la crisis financiera en cederle el protagonismo a Gordon Brown y Sarkozy.
Por último la direferencia Lingüistica entre Zp y los miembros del PArtido Popular.
domingo 9 de noviembre de 2008
jueves 6 de noviembre de 2008
España es ya campeona europea del paro y mundial, incluso, si en la tarea de crear desempleo se computa, con 6.214 más cada día.
Esta crisis es nuestra. No es de Bush ni la va a arreglar Obama. Es la que se ocultó, aquella a la que se estuvieron buscando seudónimos durante meses, la que se negó hasta la evidencia, la que se minusvaloró, la que significo ser acusado de antipatriota y catastrofista si alguien osaba mentarla por su nombre por los “brazos de madera” del Gobierno y del PSOE.
Un día antes, y ya conociéndolos, de los terroríficos datos del paro de octubre , Zapatero, por sorpresa, anunció sus medias : retrasar (que no es otra cosa) el pago del 50% de las hipotecas para los parados o autónomos sin trabajo durante 24 meses. Luego habrá que pagarlo todo aumentado con el prorrateo de lo aplazado añadido. La medida, al margen de cualquier intención política, es un alivio. Desde luego. Pasajero y con angustia al final del pasaje, pero alivio. Pero no es nada más, al igual que lo están siendo las del actual gobierno que cataplasmas, que subsidios. Y en absoluto es una medida contra el paro.
El paro es la herida que no deja de sangrar, la hemorragia por la que se nos está yendo España al garete y el pus que delata el tremendo fracaso de un gobierno que hace dos días alardeaba de estar a un miligramo del pleno empleo , se regodeaba de los datos y fanfarroneaba en su Congreso triunfal que «La peor previsión de paro será siempre más baja que la mejor que tuvo el PP [11,3%]». Vamos camino del 13% y podemos incluso acabar por acercarnos al 20%. El 17% es la estimación más compartida por los especialistas.
Y este Gobierno ante ello, y siguiendo en su pertinaz error de la ocultación primero y la propaganda después, contra el paro y de verdad, con terapia de choque, con la sutura imprescindible sobre la terrible herida no hace nada. No parece saber que hacer excepto echar balones fuera. Los subsidios y el amparo a los parados están muy bien y sería de miserables criticarlos. Pero esa no es la solución. Eso no es ir al fondo, a la raíz y al la esencia del problema. De lo que se trata es de cortar esa hemorragia. Y ni ZP, ni Solbes ni este gobierno de spot publicitario-lo han demostrado ya hasta la saciedad- tienen ni la menor idea de cómo hacerlo. Y eso no lo va a arreglar Obama. El mulato, que no negro por más que se empeñe el titular, ya tiene el hombre bastante con enderezar su patio, que se lo ha dejado Bush como un erial.
Esta crisis es nuestra. No es de Bush ni la va a arreglar Obama. Es la que se ocultó, aquella a la que se estuvieron buscando seudónimos durante meses, la que se negó hasta la evidencia, la que se minusvaloró, la que significo ser acusado de antipatriota y catastrofista si alguien osaba mentarla por su nombre por los “brazos de madera” del Gobierno y del PSOE.
Un día antes, y ya conociéndolos, de los terroríficos datos del paro de octubre , Zapatero, por sorpresa, anunció sus medias : retrasar (que no es otra cosa) el pago del 50% de las hipotecas para los parados o autónomos sin trabajo durante 24 meses. Luego habrá que pagarlo todo aumentado con el prorrateo de lo aplazado añadido. La medida, al margen de cualquier intención política, es un alivio. Desde luego. Pasajero y con angustia al final del pasaje, pero alivio. Pero no es nada más, al igual que lo están siendo las del actual gobierno que cataplasmas, que subsidios. Y en absoluto es una medida contra el paro.
El paro es la herida que no deja de sangrar, la hemorragia por la que se nos está yendo España al garete y el pus que delata el tremendo fracaso de un gobierno que hace dos días alardeaba de estar a un miligramo del pleno empleo , se regodeaba de los datos y fanfarroneaba en su Congreso triunfal que «La peor previsión de paro será siempre más baja que la mejor que tuvo el PP [11,3%]». Vamos camino del 13% y podemos incluso acabar por acercarnos al 20%. El 17% es la estimación más compartida por los especialistas.
Y este Gobierno ante ello, y siguiendo en su pertinaz error de la ocultación primero y la propaganda después, contra el paro y de verdad, con terapia de choque, con la sutura imprescindible sobre la terrible herida no hace nada. No parece saber que hacer excepto echar balones fuera. Los subsidios y el amparo a los parados están muy bien y sería de miserables criticarlos. Pero esa no es la solución. Eso no es ir al fondo, a la raíz y al la esencia del problema. De lo que se trata es de cortar esa hemorragia. Y ni ZP, ni Solbes ni este gobierno de spot publicitario-lo han demostrado ya hasta la saciedad- tienen ni la menor idea de cómo hacerlo. Y eso no lo va a arreglar Obama. El mulato, que no negro por más que se empeñe el titular, ya tiene el hombre bastante con enderezar su patio, que se lo ha dejado Bush como un erial.
viernes 17 de octubre de 2008
Vuelvo a las andadas
Tras unos meses de descanso, me dispongo a retomar este blog. Lo hago en parte por el “cabreo”, que me produce la actual situación, no solo política, sino económica y, por qué no, social.
Es inadmisible lo que esta pasando. Antes del verano se hablaba de la crisis popular, que aunque en sus inicios parecía el suicidio del pp, la realidad ha demostrado que no es tal. El problema viene dado cuando existe una crisis económica imparable, una aumento exponencial del paro y un peligro de los ahorros de todos.
Hoy quisiera tratar dos temas, en primer lugar, la actual situación del centro-derecha, en España. Hay ciertos medios de comunicación, y ciertos periodistas, que se empeñan en echar a Mariano del PP, y para ello aluden a errores ciertos e inventados. Esto que quiero decir significa la ruptura ideológica de una mitad de España. En mi opinión todo lo dicho contra Mariano, Dolores de Cospedal, o la flamante nueva ejecutiva de Rajoy, después de la etapa del Congreso de Valencia, es mentira y lo único que busca es echar a Mariano, y dejar el partido partido en dos, valga la redundancia. Mariano, y toda su nueva ejecutiva están haciendo una labor de oposición encomiable, como todos sus predecesores en el cargo. Que exista una preferencia personal concreta, no legitima para insultar y descalificar a los demás, que lo único que hacen es defender los intereses de los casi diez millones de personas que le han votado.
Dicho esto, otra de las cosas que me gustaría recalcar es la crisis económica, en concreto las medidas propuestas contra ella.
La intervención de todos los Gobiernos, Europeos y Americano, no es la quiebra del llamado capitalismo “puro”, puesto que este jamás ha existido. En el mundo del año 2008, a día 18 de Octubre, todos los países,salvo Cuba o Corea del Norte, viven en una economía MIXTA, no en un capitalismo puro, es falso de toda falsedad, que EEUU viva en un capitalismo puro. Por lo tanto el que esgrima este argumento solo hace gala de su ignorancia. Una economía sin regulación esta condenada al fracaso, hay determinados temas que requieren algo de control.
Otra de las cosas es ese argumento, de los que se rasgan las vestiduras, de que el dinero se lo van a llevar los bancos. Se lo van a llevar los bancos, por que a nosotros nos conviene que ellos se lo lleven, por que a nosotros nos conviene que ellos nos guarden el dinerito, por que a nosotros en definitiva nos interesa salvar el sistema. Por lo tanto menos fariseismo, y mas argumentos.
Sin mas, espero que estas misivas se hagan mas periódicamente.
Es inadmisible lo que esta pasando. Antes del verano se hablaba de la crisis popular, que aunque en sus inicios parecía el suicidio del pp, la realidad ha demostrado que no es tal. El problema viene dado cuando existe una crisis económica imparable, una aumento exponencial del paro y un peligro de los ahorros de todos.
Hoy quisiera tratar dos temas, en primer lugar, la actual situación del centro-derecha, en España. Hay ciertos medios de comunicación, y ciertos periodistas, que se empeñan en echar a Mariano del PP, y para ello aluden a errores ciertos e inventados. Esto que quiero decir significa la ruptura ideológica de una mitad de España. En mi opinión todo lo dicho contra Mariano, Dolores de Cospedal, o la flamante nueva ejecutiva de Rajoy, después de la etapa del Congreso de Valencia, es mentira y lo único que busca es echar a Mariano, y dejar el partido partido en dos, valga la redundancia. Mariano, y toda su nueva ejecutiva están haciendo una labor de oposición encomiable, como todos sus predecesores en el cargo. Que exista una preferencia personal concreta, no legitima para insultar y descalificar a los demás, que lo único que hacen es defender los intereses de los casi diez millones de personas que le han votado.
Dicho esto, otra de las cosas que me gustaría recalcar es la crisis económica, en concreto las medidas propuestas contra ella.
La intervención de todos los Gobiernos, Europeos y Americano, no es la quiebra del llamado capitalismo “puro”, puesto que este jamás ha existido. En el mundo del año 2008, a día 18 de Octubre, todos los países,salvo Cuba o Corea del Norte, viven en una economía MIXTA, no en un capitalismo puro, es falso de toda falsedad, que EEUU viva en un capitalismo puro. Por lo tanto el que esgrima este argumento solo hace gala de su ignorancia. Una economía sin regulación esta condenada al fracaso, hay determinados temas que requieren algo de control.
Otra de las cosas es ese argumento, de los que se rasgan las vestiduras, de que el dinero se lo van a llevar los bancos. Se lo van a llevar los bancos, por que a nosotros nos conviene que ellos se lo lleven, por que a nosotros nos conviene que ellos nos guarden el dinerito, por que a nosotros en definitiva nos interesa salvar el sistema. Por lo tanto menos fariseismo, y mas argumentos.
Sin mas, espero que estas misivas se hagan mas periódicamente.
sábado 24 de mayo de 2008


Esto es indignanate. A menos de un mes para el Congreso de Valencia, por ahora con una sola candidatura, con un aparato que funciona con una frialdad sobrecogedora y con una situación de uniformidad destructiva, que aparezca Rajoy en público para decir que no se rinde retrata la dura realidad: está desbordado por la crisis, tras los abandonos de María San Gil y Ortega Lara. La semana que se cierra no ha podido ser más negativa para Mariano Rajoy. Su debilidad interna ha quedado al descubierto con una pésima gestión de las últimas polémicas y se ha enrrocado en unas posiciones que le alejan, cada vez más de la realidad, dentro y fuera de su partido.
El entorno de Rajoy está fabricando para su jefe una realidad virtual. Esto no es una guerra, aquí no hay buenos y malos, no hay nadie desde fuera empeñado en que Rajoy abandone la presidencia del PP. Las cosas son diferentes. Lo cierto es que Mariano ha iniciado un cambio en el modelo del partido y por lo tanto ha puesto en marcha una transformación de las esencias del partido. Su empeño repentino en repetir hasta la saciedad que no quiere cambiar nada y que él no ha cambiado no tiene ya ninguna credibilidad. ¡Absolutamente ninguna! Con la marcha de María San Gil, con la baja de Ortega Lara, con el toque de atención de Aznar, con el malestar que se percibe entre los cargos orgánicos y con la manifestacion en la calle Génova contra el propio presidente nacional se han abierto muchas heridas que ya no tienen remedio.
Rajoy se parapeta detrás de una afirmación tan ficticia como tramposa: nadie desde fuera va a interferir en el PP. ¿Quién está interferiendo? ¿Pretende ahogar a la opinión pública? ¿No se puede opinar sobre el PP? ¿Alguien puede explicar las razones por las que el Grupo PRISA está encantado con la actual estrategia del PP? ¿Qué razones utilizan las terminales mediáticas del PSOE se hayan convertido en el paraguas del aparato de Génova? Son preguntas con una clara respuesta. La dirección del PP engaña cuando busca fuera la razón de sus problemas. La crisis es de ellos y está provocada por ellos; han sido incapaces de solucionarla y han echado leña al fuego. Y lo demás son burdas trampas dialécticas. En dos meses y medio Rajoy a llenado las cunetas de errores que estan llevando al PP a la peor crisis de su historia. Y es por eso que el problema no está fuera: está dentro, muy dentro.
O
martes 13 de mayo de 2008
CRISIS POPULAR
Existían indicios suficientes para comprender que Rajoy veía su acceso a la presidencia como fin en sí mismo, no como medio para nada. La cantinela del "vamos a convertir a Mariano..." suponía estrenar un culto a la personalidad por otra parte imposible, aun contando con la mejor de las voluntades: un Mariano Rajoy sin objetivos no sugiere nada; absolutamente nada.
Debimos atar cabos cuando en el segundo debate televisivo Zapatero sacó el 11-M y Rajoy se escondió. Su incapacidad para lanzar al adversario un solo contraargumento, habiendo ido llenos sus medios afines durante años, era desoladora y anunciaba lo peor. Luego, la noche del 9 de marzo, debimos reaccionar con los mismos reflejos que El Mundo: se imponía la inmediata dimisión del perdedor, Rajoy estaba amortizado.
Debimos sentir como una afrenta que Rajoy nos hubiera utilizado, que se hubiera valido de nosotros para llegar al poder con un solo punto en su agenda: defraudarnos. Si echamos la vista atrás, asombra la capacidad de autoengaño que puede desarrollar quien desea fervientemente un cambio. Bien, ahora ya tenemos el problema delante de las narices. El problema que tantas pistas había ido dejando y que no quisimos atender porque librarse de Zapatero parecía la prioridad absoluta.
Ya es tarde para corregir tanto wishful thinking. No lo es, sin embargo, para advertir a lo más digno del PP, ya plenamente consciente de la catástrofe Rajoy, de los peligros de su actual actitud, consistente en dejar que un injustificado megalómano gane el congreso de Valencia contando con que pronto se estrellará.
¿Dónde está el peligro? En que el cambio de régimen avanza sin resistencias; los supremos árbitros, intérpretes y contrapesos institucionales han cedido. Del Rey abajo, ninguno lo cuestionará. Un solo año sin verdadera oposición sería letal para las libertades y para la nación. No digamos dos o tres. El cuarto lo obviaremos porque a Rajoy no lo ve de candidato en 2012 más que el espejo que le coloca delante cada día Soraya
Debimos atar cabos cuando en el segundo debate televisivo Zapatero sacó el 11-M y Rajoy se escondió. Su incapacidad para lanzar al adversario un solo contraargumento, habiendo ido llenos sus medios afines durante años, era desoladora y anunciaba lo peor. Luego, la noche del 9 de marzo, debimos reaccionar con los mismos reflejos que El Mundo: se imponía la inmediata dimisión del perdedor, Rajoy estaba amortizado.
Debimos sentir como una afrenta que Rajoy nos hubiera utilizado, que se hubiera valido de nosotros para llegar al poder con un solo punto en su agenda: defraudarnos. Si echamos la vista atrás, asombra la capacidad de autoengaño que puede desarrollar quien desea fervientemente un cambio. Bien, ahora ya tenemos el problema delante de las narices. El problema que tantas pistas había ido dejando y que no quisimos atender porque librarse de Zapatero parecía la prioridad absoluta.
Ya es tarde para corregir tanto wishful thinking. No lo es, sin embargo, para advertir a lo más digno del PP, ya plenamente consciente de la catástrofe Rajoy, de los peligros de su actual actitud, consistente en dejar que un injustificado megalómano gane el congreso de Valencia contando con que pronto se estrellará.
¿Dónde está el peligro? En que el cambio de régimen avanza sin resistencias; los supremos árbitros, intérpretes y contrapesos institucionales han cedido. Del Rey abajo, ninguno lo cuestionará. Un solo año sin verdadera oposición sería letal para las libertades y para la nación. No digamos dos o tres. El cuarto lo obviaremos porque a Rajoy no lo ve de candidato en 2012 más que el espejo que le coloca delante cada día Soraya
lunes 7 de abril de 2008
Mariano.... Que te desvías
Hay más de una forma de encajar una derrota electoral, aunque el abanico no es muy amplio. Si lo parece luego es porque el tiempo va desarrollando un árbol de posibilidades, pero tal variedad resulta de la naturaleza y el orden en que los nuevos problemas se van sucediendo, y de la especulación post facto.
Con las elecciones recién perdidas, el PP sólo puede juzgar lo atinado de sus actuales decisiones aplicando dos o tres criterios. Por ejemplo, el del respeto a los propios principios; por ejemplo, el de la inteligente administración de sus activos; por ejemplo, el de la adecuación a dimensiones que no van a variar en el curso de la legislatura.
El PP respetará sus propios principios si en vez de poner el partido al servicio de sí mismo o de alguna de sus familias, lo pone al servicio de la defensa y promoción de la libertad y de su único garante efectivo, que es la Constitución. Es superfluo aclarar que esto no significa cerrarse a la reforma de la Carta Magna, que es previsión constitucional. Otras cosas no lo serían, como la aceptación del estatus de nación de algunos territorios españoles, o de relaciones de bilateralidad estables y asimétricas entre el Estado y alguna de sus partes, o de la consagración de cualesquiera otras desigualdades entre españoles.
El PP administrará correctamente sus activos si no se avergüenza de su etapa de gobierno, si no esconde a las personas que fueron capaces de derrotar al PSOE en 1996 y gestionar con excelencia la economía y la lucha contraterrorista, si cuenta con la gran cantidad de cuadros que hay entre sus filas (lo que incluye no sólo su pericia política, sino también su opinión en momentos como los actuales). Por fin, sus activos serán correctamente administrados si el criterio de la obediencia, o la dudosa virtud apparatchik de la ciega adscripción al líder, no prevalecen sobre probadas capacidades de gestión, sobre la fuerza del discurso o sobre la eficacia a la hora de enfrentarse al adversario.
El PP adecuará sus decisiones a condiciones no variables del contexto si, fiel a aquellos principios y contando con estos activos, se dispone a librar una batalla de ideas en condiciones de inferioridad, con un PSOE gobernante y hegemónico en los medios, la escuela, la Universidad; si allá donde gobierna no se deja llevar por el mainstream disolvente de la España discutida y discutible, clientelar, anómica, sectaria, acomodaticia y lanar.
A partir de aquí, juzguemos el tino de las decisiones, no los rostros veteranos o nuevos, ni los nombres, ni las edades.
Con las elecciones recién perdidas, el PP sólo puede juzgar lo atinado de sus actuales decisiones aplicando dos o tres criterios. Por ejemplo, el del respeto a los propios principios; por ejemplo, el de la inteligente administración de sus activos; por ejemplo, el de la adecuación a dimensiones que no van a variar en el curso de la legislatura.
El PP respetará sus propios principios si en vez de poner el partido al servicio de sí mismo o de alguna de sus familias, lo pone al servicio de la defensa y promoción de la libertad y de su único garante efectivo, que es la Constitución. Es superfluo aclarar que esto no significa cerrarse a la reforma de la Carta Magna, que es previsión constitucional. Otras cosas no lo serían, como la aceptación del estatus de nación de algunos territorios españoles, o de relaciones de bilateralidad estables y asimétricas entre el Estado y alguna de sus partes, o de la consagración de cualesquiera otras desigualdades entre españoles.
El PP administrará correctamente sus activos si no se avergüenza de su etapa de gobierno, si no esconde a las personas que fueron capaces de derrotar al PSOE en 1996 y gestionar con excelencia la economía y la lucha contraterrorista, si cuenta con la gran cantidad de cuadros que hay entre sus filas (lo que incluye no sólo su pericia política, sino también su opinión en momentos como los actuales). Por fin, sus activos serán correctamente administrados si el criterio de la obediencia, o la dudosa virtud apparatchik de la ciega adscripción al líder, no prevalecen sobre probadas capacidades de gestión, sobre la fuerza del discurso o sobre la eficacia a la hora de enfrentarse al adversario.
El PP adecuará sus decisiones a condiciones no variables del contexto si, fiel a aquellos principios y contando con estos activos, se dispone a librar una batalla de ideas en condiciones de inferioridad, con un PSOE gobernante y hegemónico en los medios, la escuela, la Universidad; si allá donde gobierna no se deja llevar por el mainstream disolvente de la España discutida y discutible, clientelar, anómica, sectaria, acomodaticia y lanar.
A partir de aquí, juzguemos el tino de las decisiones, no los rostros veteranos o nuevos, ni los nombres, ni las edades.
martes 25 de marzo de 2008
Pasteleo Post.-electoral

a nadie debería sorprender a estas alturas que el PSOE se disponga a mantener un diálogo "sin ningún tipo de condición previa ni límites" con el PNV, tal y como ha anunciado el secretario de Organización socialista, José Blanco, de cara a la ronda de contactos que van a tener lugar para la constitución de las Cortes y la investidura del jefe del Ejecutivo.
Que los socialistas se dejen de disimulos y busquen un acuerdo como sea con una formación abiertamente secesionista –la principal de las que firmaron con ETA el Pacto de Estella– es de agradecer, aunque sólo sea para hacer caer del guindo a quienes creen que hay un PNV "moderado" o que con Zapatero es posible un retorno del PSOE a la fidelidad constitucional o al espíritu y la letra del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo.
Que Zapatero no se dispone a otra cosa que a culminar la tarea de disolución nacional y constitucional iniciada en la primera legislatura debería resultar tan evidente como el precio soberanista que le exigen sus socios nacionalistas en el frente anti-PP.
El trasvase de votantes nacionalistas que ha permitido al PSOE compensar en estas elecciones la silenciada pérdida de cientos de miles de votantes arrepentidos con su deriva nacionalista está haciendo caer a algunos en la ilusión de un debilitamiento de los postulados nacionalistas. Todo lo contrario. No vamos a negar, evidentemente, el carácter "izquierdista" de formaciones como Izquierda Unida o Esquerra Republicana. Pero que nadie se llame a engaño. Si hay cientos de miles de votantes de ERC, IU –y también del PNV– que han votado en auxilio de Zapatero no ha sido por perpetuar su izquierdismo sino su inherente política de cesión ante el nacionalismo.
En esa senda suicida a largo plazo, pero rentable en el corto, pretende proseguir Zapatero, y ya habrá tiempo para disimulos, como los que serán inevitables para maquillar los planes soberanistas de Ibarretxe como si de una reforma estatutaria, acorde con la Constitución, se tratara.
Dijimos en su día que la única virtud que todavía conservan los planes soberanistas del nacionalismo vasco es su indisimulada voluntad de violar la legalidad vigente. Esa claridad, sin embargo, se tornara en engaño en el mismo momento en que el PSOE le brinde su complicidad, a cambio de la estabilidad del Gobierno. A Zapatero sólo le importa el poder, y por conservarlo no hay "condición" ni "límite" que valga.
(foto de el inteligente PEPIÑO votando)
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